sábado, 7 de septiembre de 2013

MUSAS VIAJERAS

Hacía tiempo que Agustín no cogía un pincel, parecía como si el tarrito de inspiración se hubiese evaporado, él tenía ganas de retomar su afición de pintar, aquel día se puso su bata blanca salpicada de arcoiris, tan solo quedaban unas horas para salir de viaje pero sintió la necesidad de pintar.
Aún faltaba una hora para que Ana, su mujer,llegase del trabajo y Agustín se sentó en su terraza delante del lienzo a imaginar como sería su nuevo cuadro, allí rodeado de plantas quizás encontraría algo de inspiración, a él siempre le gustó dibujar hojas, le fascinaban sus diferentes formas y colores.
-Cariñoooooooooo, ya estoy en casaaaaa- escuchó extrañado.

-Pero...¿que hora es Ana?-preguntó mirando al interior.
-Son las 2  Agustín, dentro de un par de horas debemos salir para el aeropuerto-contestó una dulce voz.
-Claro cariño!, estoy listo e impaciente- dijo quitándose la bata multicolor.
Agustín guardó su bata pensando que a la vuelta del viaje encontraría un momento para relajarse junto a sus pinceles y empaparse de esos olores que tanto le gustaban el de las pinturas, el de los pinceles, el de los lienzos, el de la creatividad.
Después de comer se dirigieron al aeropuerto, tenían tantas ganas de coger aquel vuelo a Canadá que los reuniría con su hija Rosalía...
-Ya hemos llegado al aeropuerto cariño, te noto nerviosa- dijo Agustín.
-Si, estoy nerviosa, es un largo viaje y ya sabes que a mi esto de volar no me gusta mucho- contestó Ana.
-Tranquilízate, ya verás que será divertido, además tu estas acostumbrada a volar en tu escoba brujita mia.
-Jajajaja- rieron ambos.
-¡Que ocurrencias tienes!!, las nietas están convencidas de que soy un bruja buena-dijo Ana entre risas.
Una vez acomodados en el avión Agustín abrió su cartera en la que llevaba las fotos de sus nietas Martina y Valeria y su hija Ana.
 





-¡Que guapas son!!!-exclamó Agustín orgulloso de su familia.
-Pues si, se parecen a mi- bromeó Ana.
El viaje transcurrió sin incidentes, con el nerviosismo propio de unos padres deseosos de ver a su hija, con la ilusión del deseado abrazo, con las ganas locas de llenarla de besos.
-Mamá, papá, estoy aquí!!!!- escucharon al llegar a la puerta de desembarque.
-Mira cariño es mi niña!!-dijo Ana emocionada y corriendo al encuentro de Rosalía.
Podéis imaginaros, entre saltos, besos, abrazos y caricias pasaron varios minutos hasta que volvieron a la realidad...
-Vamos para casa-dijo Rosalía mientras se acomodaba en medio de sus padres agarrándolos como para que no se le escapasen.
Al llegar a casa de Rosalía notaron un dulce olor a chocolate...
-¿Que es eso que huele tan bien?-preguntó Agustín.
-Es una sorpresita que os he preparado-dijo Rosalía mientras se dirigía a la cocina.
-Txa txan!!!!!, mirad lo que os he preparado-anunció Rosalía portando en sus manos un delicioso pastel de chocolate y ataviada con un delantal blanco y un  bonito gorro con aplicación de madalena .


-Ohhhhhhhh, me encanta!!!-exclamó Ana-una estupenda manera de comenzar nuestras vacaciones.
-Estupenda ,si señor -asintió Agustín que en ese preciso instante empezó a notar como las musas estaban llamando a su puerta- así que ¿te has aficionado a la pastelería creativa?.
-Si papá, y ¿tu que tal vas con la pintura?-preguntó Rosalía.
-Bueno....creo que cuando vuelva estaré preparado para retomar esa afición,he estado en "dique seco" pero empiezo a notar la visita de las musas, ¡tu me inspiras!, lástima que no haya traído mis "trastos"....-dijo agustín.
-Si los has traído cariño-apuntó Ana mientras se acercaba a la maleta- yo sabía que esto iba a pasar.
-¿No te digo yo que eres una brujita?, jajaja-rió Agustín.
Compartieron pastel,risas, historias,besos,caricias....y después de algunas horas cuando Ana se fué a dormir cansada por el viaje, los nervios, las emociones...Agustín se puso su bata blanca salpicada de arcoiris  cogió su pincel, sus pinturas y su lienzo y se sentó al lado de su hija, abrió la puerta a las musas, empezó a mezclar colores, a dibujar suavemente como cansado por el peso de tanta alegría de tanta emoción, de tanto amor, sus manos empezaron a pintar lo que su corazón les dictaba y comprendió que las musas habían vuelto.




Una pequeña historia para presentar estos broches , para Agustín, que estoy segura que a estas alturas las musas le han vuelto a inspirar y para Rosalía que es aficionada a la pastelería creativa hummmm ¡como me gusta!!!. Espero que os hayan gustado tanto como a mi hacerlos.
Muchas gracias a Ema por su entusiasmo y por confiarme estos detallitos, de corazón.
Besos.
Jose






3 comentarios:

  1. Y, como siempre, muñecos con un trocito de tu alma.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Pero que chulas que estan, tienen un sin fin de detalles!! Besos!!

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